Hola Puntillers, muy buenos días, tardes, noches y feliz San Valentín...
¡DEL TERROR!
A veces, no sé si alguien más lo hace, limpio mi carpetas del correo personal, así voy aligerando el almacenamiento y desentierro recuerdos del pasado, a veces hermosos, a veces mierda molida.
Hoy, para "celebrar" esta semana de altibajos emocionales, os quiero compartir un recuerdo de mierda molida que encontré brujuleando en Gmail:
Es un mensaje que escribí para mandar a un ex pero que, menos mal, me mandé a mí misma para desahogarme.
"Ayer te vi, de espaldas, por el barrio, andando mientras hablabas por teléfono. Por suerte estaba acompañado por JXXX y por MXXXXXX, o no sé cómo hubiese sido ese momento estando yo solo.
Sigo sin saber qué pensar. Estoy confundido, hecho un lío, echándote de menos tanto que me duele y al mismo tiempo tan enfadado que me cuesta aceptar que eres el mismo XXXXX que me dijo aquello de hacerme una cirugía plástica para continuar la relación; bloqueándote y desbloqueándote en Whatsapp; hay días en los que te iría a buscar y otros en los que hablaría con una banda de albanokosovares... (#ifyouknowyouknow)
Recuerdo muchas cosas bonitas, momentos agradables. Intento no ver tus fotos, pero no lo puedo evitar (aunque me resulta muy duro).
Tengo ganas de llamarte y preguntarte que tal estás pero sé que no lo debo hacer.
Ni tan siquiera debería escribirte este mail, pero siento la necesidad de hablar contigo (de alguna forma).
No sé que ha pasado entre nosotros, no sé si lo entenderé algún día, pero me mata el silencio entre tú y yo.
La vida me vuelve a demostrar que no soy rencoroso, que las cosas me duelen pero que me resulta más doloroso perder a la gente.
No sé si contestarás a esto, pero quiero que sepas que deseo que estés bien, que te echo de menos pero que aún tengo ganas de darte una patada en las pelotas (aunque cada vez menos), que deseo poder volver a hablar contigo (aunque nos haga falta un montón de tiempo) y que me cuentes que tal fue el cumpleaños de Magda.
A pesar de todo he sido muy feliz contigo."
Voy a proceder a ir despiezando el texto y a explicaros qué ñoco es esta catetada.
Lo que habéis leído es un brote que tuve, durante la noche, que siguió a esa fatídica tarde, en la que me encontré con ese ex mientras tomaba un algo fresquito con un par de amigas. El brote se tradujo en una noche de insomnio y ese texto de arriba.
- Ayer te vi, de espaldas, por el Carmen, andando mientras hablabas por teléfono. Por suerte estaba acompañado por JXXX y por MXXXXXX, o no sé cómo hubiese sido ese momento estando yo solo.
Menos mal que existen las amigas. Están para el chisme, para sacar a pasear "la columna izquierda" y para poder apoyarnos cuando estamos en pleno duelo por una ruptura (hechas un auténtico trapo, destrozadas por dentro y demacradas por fuera).
Gracias a las dos por estar allí conmigo y no permitir que me llevara al otro barrio, un grandioso y espectacular ataque de pánico..
- Sigo sin saber qué pensar. Estoy confundido, hecho un lío, echándote de menos tanto que me duele y al mismo tiempo tan enfadado que me cuesta aceptar que eres el mismo XXXXX que me dijo aquello de hacerme una cirugía plástica para continuar la relación; bloqueándote y desbloqueándote en Whatsapp, hay días en los que te iría a buscar y otros en los que hablaría con una banda de albanokosovares ...
Me leo y me doy entre pena y ternura. Estaba bajo los efectos de una relación de abuso psicológico, completamente enganchado a los mínimos gestos de ¿cariño? que me daba el cabronazo ese.
Con la distancia del tiempo es fácil detectar los patrones del abuso en una relación de pareja pero, en aquel entonces, yo era solo una pobre muchachita enamorada (con mucho vello corporal). Hasta iba en bicicleta por la ciudad para encajar mejor en el mundo de "paz, amor y veganismo, sin azúcar ni redes sociales" de ese despreciable ser. Un mundo, el suyo, que ocultaba una mente diseñada para la tortura y un nepe hecho para los gatillazos pollafideo (y no tan grande como él pensaba).
- Recuerdo muchas cosas bonitas, momentos agradables. Intento no ver tus fotos, pero no lo puedo evitar (aunque me resulta muy duro).
Se ve que no tuve bastante con el infierno que viví junto a él, que aún tenía el santo papo de tratar de ver lo bueno, de un tipo que me puso los cuernos delante de mi cara con la excusa de cortarle el pelo al amigo (J. espero que el karma te esté poniendo en tu sitio, perra del infierno) de una amiga (que fue quién prestó la casa para el encuentro mientras yo me tomaba un café con ella en el barecito de la esquina. Siempre he pensado que fue inconscientemente o eso quiero creer. Tengo una conversación pendiente con M.P.), y que flirteaba con todo maricarmen que se moviese a su alrededor (con lenguaje corporal de activo empotrador, para luego no poder mantener ni una misera y mediocre erección pollafideo).
- Tengo ganas de llamarte y preguntarte que tal estás pero sé que no lo debo hacer.
Menos mal que, al poco tiempo, di el paso y conseguí bloquearlo por todos lados, tratando de mantener "contacto cero", a pesar de sus intentos; como cuando me mandó una foto desnudo haciendo yoga o me convenció para pasar una noche navideña con él (estaba solo en Valencia, ya que era de un país europeo de los del tipo "Estratoslavia"), solo para acabar quejándose de que me hubiese lavado los dientes con una pasta demasiado mentolada y volver a demostrarme que lo suyo eran los gatillazos pollafideo.
- Ni tan siquiera debería escribirte este mail, pero siento la necesidad de hablar contigo (de alguna forma).
¡NO LO HAGAS! ¡NO LO HAGAS!
- No sé que ha pasado entre nosotros, no sé si lo entenderé algún día, pero me mata el silencio entre tú y yo.
Pues mira cari, pasó que se cansó de "masticarte"; te habías quedado sin sabor y necesitaba buscar a otra víctima. Ya no podía torturarte más, ya no se le ocurrían nuevas maneras de hacerte sentir mal, de humillarte, de ponerte pegas e insistir en que él era mejor en todo (menos con lo del tema pollafideo).
Hasta se jactaba de "no tener pluma". El "hippie" estaba repletito de homofobia interiorizada, la presión de ser comparado con su hermano hetero constantemente, de traumas de su terrible infancia y de toda la maraña mental que arrastraba y que volcaba, a las mil maravillas, encima de mí (que solo quería que me quisiera).
Me convirtió en vertedero, diana (y no la de Gales) y objetivo de todos sus delirios mentales.
- La vida me vuelve a demostrar que no soy rencoroso, que las cosas me duelen pero que me resulta más doloroso perder a la gente.
Sí que lo eres, pedazo de maricarmen, y tanto que lo eres. Te has pasado años imaginando como se desuscribía de la vida de mil y una formas, a cada cual más terrible, repugnante y despiadada.
- No sé si contestarás a esto, pero quiero que sepas que deseo que estés bien, que te echo de menos pero que aún tengo ganas de darte una patada en las pelotas (aunque cada vez menos), que deseo poder volver a hablar contigo (aunque nos haga falta un montón de tiempo) y que me cuentes que tal fue el cumpleaños de Magda.
No te contestó porque no llegaste a mandar el mensaje, menos mal. Y eres una hortera por tratar de que empatizara contigo porque recordabas el nombre de una de sus amigas las hippies. Que, por cierto, te odiaban porque te hacían responsable de su ruptura con "el brasileño". ¡Qué circo de gente! No hay peña peor que los y las hippies de "paz y amor". Son seres diabólicos.
- A pesar de todo he sido muy feliz contigo.
No mi ciela.
Estabas enganchada al mojón de relación abusiva que tenías con él.
Estabas enganchada a la más mínima "caricia", con la que intentabas tapar todos los momentos de abusos y faltas de respeto.
Estabas en una trampa en la que caíste poco a poco, sin darte cuenta y confiando en la "imagen de hombre" que te vendió desde la primera noche que pasaste en "su piso" (que no era suyo) y te ofreció sandia.
Píldoras de información extra:
- mientras estuvimos juntos, cambió de piso en al menos 5 ocasiones #redflag
- me acusaba de ser demasiado se( x )ual pero, a la mínima ocasión, me mandaba fotos en bolas, por ejemplo, dentro de un ascensor #redflag
En fin. Aquí estoy, en pie y convirtiendo uno de los peores momentos de mi vida en contenido consumible (y disfrutable) para mis amadas lectoras.
Gracias por haber llegado hasta aquí y por venir a verme siempre que publico una nueva entrada.
Por cierto, que San Valentín (del terror) no os haga sentir mal. Es una fiesta inventada y sin sentido.
Abajo el amor.
Os adoro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Colabora conmigo para mejorar el blog escribiendo tus opiniones. Gracias! 😊